• bikecracia
  • 24 de Dic, 2015

Robos en tiendas de bicicletas, ¿nueva especialidad delictiva?

Es curioso comprobar cómo una misma cifra estadística en materia delictiva puede suponer un mensaje de seguridad para unos y, para otros, puede esconder un auténtico desastre con una constante sensación de inseguridad.

Probablemente muchos comerciantes dedicados a la venta de bicicletas en establecimientos se sientan reflejados con esta sensación. Las buenas noticias del descenso de los porcentajes de robos en las estadísticas de la Policía no cuadran con su delicada situación personal al ser víctima de varios robos en su tienda de bicicletas en un periodo inferior a un año. La estadística del sector sube a la vez que la global baja.

La demanda creada por el constante crecimiento del sector de la bici está provocando que los ladrones abran todos los frentes. Todo vale, desde los hurtos en vía pública de bicicletas particulares, pasando por robos en trasteros y garajes, sustracciones en pruebas deportivas, robos a equipos ciclistas, robos en tiendas y hasta robos en fábricas, como el ocurrido en la fábrica de Scott en Suiza el verano de 2014, que se saldó con la pérdida de 200 bicicletas por un valor de 813.000 €. Además, no hay que olvidar casos tan particulares como el ocurrido en el London Bike Show 2014 donde “desaparecieron” bicicletas y diverso material de un valor superior a los 300.000 € y el robo en la sede del equipo profesional Lampre-Mérida, que en noviembre de 2013 se saldó con unas pérdidas en torno a los 400.000 € en bicicletas y accesorios.

Centrándonos en España, la primavera/verano de este año no habrá pasado desapercibida para los dueños y trabajadores de las tiendas de bicicletas en Euskadi. Revisemos algunas de las localidades afectadas por los robos: Deba (2 bicis, 7.000 €), Gorliz (Ciclos Gorliz, 12 bicis, 12.000€), Basauri (6 bicis, detenidos en inmediaciones), Donostia-San Sebastián (Jaia, 32 bicicletas, 50.000€), Vitoria-Gasteiz, (Amurrio, en 1 minuto y medio roban 12 bicis, la más barata, 1.500€ y la más cara, 7.000€), Bilbao (Ciclos Canales 31 bicis, 80.000 € y manipulación de cerradura con ganzúas) y Gernika (alunizaje, 6 bicis, detenidos en inmediaciones). En varios establecimientos incluso han repetido. Los delitos consumados se han saldado con importantes pérdidas económicas en la mayoría de los incidentes pero también destaca que ha habido ocasiones en que se ha detenido a los autores en las inmediaciones.

La escena de Euskadi se ha repetido en otros puntos de la geografía española, como por ejemplo en Getafe Tony Bike Store con el robo de 6 bicis por valor de 8.900€ y en Huelva Sport Bici con el robo de 4 bicis por valor de 7.000€ con alunizaje y detención posterior. Nuestros vecinos portugueses y franceses tampoco son ajenos al problema.

En aquellos lugares donde este tipo de delincuentes aún no están operando es recomendable que se tomen unas medidas indispensables de seguridad para su negocio si todavía no se ha hecho, por aquello de “cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar”. No son cosas del refranero, el riesgo es real.

Este artículo no pretende analizar la totalidad de casos, crear psicosis, valorar la implicación policial, analizar estadísticas delictivas o buscar culpables a los que achacar la responsabilidad de la situación para acabar con la cabeza caliente y seguramente sin una conclusión clara.

La intención es concienciar del riesgo, conocer a nivel global los métodos utilizados por estos delincuentes, el tiempo empleado en las acciones y condicionantes a favor y en contra para poder percibir objetivamente el problema e intentar buscar soluciones prácticas que minimicen las probabilidades de robo o las pérdidas si la acción se produce.

Como muestra de los métodos más habituales utilizados por los delincuentes para acceder a los locales tenemos el clásico apalancamiento de la puerta o ventana, la rotura del escaparate con objetos contundentes, embistiendo con un vehículo (alunizaje), por abertura en la pared (butrón) y manipulando cerraduras (bumping, ganzúas, extractores y fractura de bombín son los sistemas más frecuentes).

Estos métodos pueden ir precedidos de anulación del sistema de alarma. Es recomendable que el dispositivo exterior sea sonoro/luminoso, muy visible y de difícil acceso.

La inversión en sistemas de seguridad requiere un desembolso económico que cualquiera no puede permitirse, al menos de golpe, pero todo negocio debería tener como algo básico un sistema de alarma luminoso/sonoro y un seguro adecuado a sus necesidades. Si la alarma está conectada a una central de alarmas, mejor.

La instalación de persianas por el interior de los escaparates y puertas pueden dificultar los posibles accesos al tener que forzar la persiana rodeado de cristales fracturados, aumentando así el riesgo de cortes en las entradas, salidas y maniobras de forzamiento.

Se puede valorar también la colocación de sensores de vibración en los cristales, y detectores de movimiento en el interior del local.

Existen cristales de seguridad/laminados de diferentes calidades y precios, que dificultan la fractura y acceso.
Ante el riesgo de alunizaje, los pivotes exteriores son la solución más habitual, pudiendo ser ubicados en el interior con sistema extraíble, si la primera posibilidad no es viable.

Una buena planificación en la colocación de los sensores de movimiento que provocarán la activación de la alarma aunque el acceso sea por medio de un butrón.

En el ataque a las cerraduras, además de la fiabilidad del mecanismo, la inclusión de escudos de protección y un sistema giratorio antitaladro, se debe tener en cuenta que la calidad de la puerta y el marco influyen en la efectividad del conjunto.
El tiempo empleado en cometer las acciones desde que se activa la alarma suele ser habitual que no exceda de los 3 minutos - 3 y medio. Pasado ese tiempo aumenta considerablemente el riesgo a ser identificados o detenidos y los ladrones son conscientes de ello. Cualquier medida que dificulte la labor al ladrón es buena, por simple que parezca.

Por este motivo, cualquier retención, candado, toldo, cadena cruzada, cortina, cuerda o cualquier otra cosa que haga perder 15 o 20 segundos a los ladrones, puede suponer dos bicicletas robadas menos o un aumento de su riesgo.

La buena accesibilidad para la entrada y salida de bicis es una característica que casi todas las tiendas suelen tener en cuenta, pero una vez cerrado el negocio se convierte en una ventaja para los ladrones. Cambiar un poco el escenario al cerrar el establecimiento, algún mobiliario o colocar algún tipo de obstáculo que entorpezca la entrada y salida, complicará la labor a los delincuentes.

Existen sistemas de alarma que al detectar la intrusión expulsan humo artificial que dificulta en gran medida la visión.
Se pueden colocar sistemas ocultos de localización y rastreo GPS para bicicletas, en los dos o tres modelos de mayor valor económico, que serán objetivo prioritario en caso de robo y facilitarán la localización de la totalidad de lo sustraído. En caso de venta se puede ofrecer como accesorio al cliente o desinstalarlo.

A nivel “casero” también se pueden tomar medidas que disuadan, engañen, incomoden, hagan dudar o produzcan inseguridad, aunque sea mentira. Pegatinas tipo “Aviso – grabación oculta permanente interior /exterior” en zonas bien visibles, con la correspondiente pegatina oficial, informativa de videovigilancia.

La imaginación es un arma poderosa y el engaño, un gran aliado, sobre todo cuando no hay opción de utilizar recursos reales. Un cartel informativo avisando de que todas las bicis están equipadas con GPS oculto de localización y rastreo planteará una seria duda a todo amigo de lo ajeno, teniendo en cuenta que, para que un engaño funcione, se tiene que actuar como si todo fuese verdad y no difundir la realidad. Algunos políticos podrían darnos lecciones magistrales sobre el tema.
Desgraciadamente, en muchos despachos un problema no existe a nivel social si no tiene repercusión mediática. Es conveniente que todos los robos se reflejen en los medios, que a nivel de asociaciones se de publicidad al problema y se denuncie públicamente la situación.

Y, por supuesto, si se tiene conocimiento de cualquier información o sospecha que pueda ayudar a la Policía en su labor no duden en ponerlo en su conocimiento, ya sea a nivel telefónico o dirigiéndose a cualquier patrulla. Seguro que tomarán buena nota de la información y en el segundo caso también cabe la posibilidad de que ganen algún cliente.

El problema es real y hay detenciones a pie de calle, pero igual es hora de empezar a investigar cual es el canal de salida del material robado. Internet es una de las vías, pero también es una respuesta fácil.

Alvaro Vidal Alonso- Policía de Seguridad Ciudadana
Colaborador de Tradebike&Tri

 

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