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11-10-2016
bikecracia

El Ayuntamiento de Barcelona permitirá que las bicicletas circulen por la acera como mínimo un año más

Los ciclistas de Barcelona podrán seguir circulando por las aceras del Eixample como mínimo durante un año más. La egoísta ordenanza de circulación de peatones y vehículos modificada en febrero de 2015 daba tan solo un año para echarlas. No obstante, el equipo de En Comú ha considero que todavía es pronto para bajar a la calzada las bicicletas con seguridad. El 1 de noviembre está cerca y no lo ven claro. Una medida que hay que celebrar pues, ahora mismo, ir por la calzada equivale a aumentar las probabilidades de siniestro. Barcelona es una ciudad que mira a la cultura ciclista europea pero aún hay una mentalidad antigua que flota en el contaminado aire de la capital catalana. El motor aún es el protagonista y sigue habiendo un gran debate viandantes / ciclistas. Efectivamente, Barcelona no es Ámsterdam.

El ciclismo urbano nunca ha dejado de crecer pero culturalmente siempre se ha tendido a no creer en él. Así, cuando finalmente se aplique la normativa, todas las bicicletas que circulen por aceras de menos de cinco metros de ancho deberán bajar a la calzada. O más bien dicho, los ciclistas deberán a empezar a tener un bote para multas. Solo se podrán usar entre las diez de la noche y las siete de la mañana, a excepción de los menores de 12 años que, junto con sus acompañantes, quedan exentos del veto. No obstante en 2017 se prevé ampliar de manera exponencial los kilómetros de carril bici, hasta 309. El objetivo es que el 95% de la población tenga un carril bici a menos de 300 metros de su portal. Ese porcentaje es hoy del 72%, con grandes deficiencias, sobre todo, en los barrios de montaña, donde también hay un gran déficit de paradas de Bicing. Así, el consistorio destinará 32 millones de euros, la mayor partida jamás destinada al ciclismo urbano desde que en tiempos de Maragall se inaugurara el primer carril bici, el de Diagonal por encima de Francesc Macià.

La ciudad también instalará 5.000 aparcamientos de bicicleta. Pero los robos siguen siendo tema del día: el 40% de los usuarios aseguran que les han robado una bici. Por este motivo el Gremio de Comerciantes de Bicicletas de Catalunya, ente que agrupa a unas 150 tiendas de todo el territorio, propuso un registro que todavía espera el concurso del consistorio.

"Tenemos una red ciclista muy lejos de lo que podría haber sido si el plan se hubiera empezado a aplicar cuando tocaba. No es que el plan de movilidad urbana 2013-2018 no nos guste, sino que no se habían hecho gestos para darle cumplimiento. Se aprobó en el último pleno del mandato anterior, un poco raro”, manifiesta la concejala de Movilidad en declaraciones a El Periódico de Catalunya, Mercedes Vidal. “Desde que Barcelona en Comú alcanzó la alcaldía, no ha habido un solo día en el que no hay un carril bici en ejecución", añade.

Así mismo admite que “la situación en las aceras no es la ideal y que las críticas hacia la bici nacen de la falta de costumbre, pues venimos de porcentaje de movilidad ciclista ínfimos". "Es cierto que hay problemas de convivencia en las aceras entre la bici y el peatón, como los hay en otros ámbitos. Ahí entran las costumbres, de cómo el ciudadano ha interiorizado ciertas escenas viales, de cómo la gente no dice ni pío cuando una moto pasa por Aragó a 90 kilómetros por hora pero se indigna cuando un ciclista le pasa a cinco centímetros del brazo”, explica.


 

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