• bikecracia
  • 30 de Ene, 2017

ATEBI, a debate. La opinión de Juan Carlos García, Gerente de Bike Box

En respuesta al artículo publicado en el número 23 de Tradebike “ATEBI, a debate por las tiendas”, Juan Carlos García, Gerente de la tienda de bicicletas Bike Box Sabadell nos ha hecho llegar su opinión, en ella se muestra contrario a los comentarios expresados en dicho artículo por parte de los entrevistados.


En mi opinión, este artículo se ha realizado solo bajo la opinión de las grandes tiendas. Yo soy gerente de una pequeña tienda de barrio de 90 m2 y creo que los comentarios y las intenciones de los entrevistados no se ajustan ni de lejos a la realidad.

Hay quienes dicen que deberíamos trabajar conjuntamente, ajustar horarios de venta, tener respeto general y realizar varios tipos de descuentos… Pero bueno, ¿esto qué es?

Estos señores revientan los precios. Supongo que por la capacidad de compra que tienen, venden los artículos a precios de coste, abren todo el día e incluso no cierran al mediodía ya que hacen turnos entre sus trabajadores.

Tú vas como tienda vecina a buscarle material o recambios y te hacen menos descuentos por ser del sector que a los clientes ocasionales que tienen. Y encima dicen que no se puede vender por debajo de coste y, por favor, solo haciendo un recorrido por distintas páginas de internet te das cuenta de que no predican con el ejemplo. Eso sí, venden lo que quieren, ya que la gente, los clientes, no miran más allá del precio de la bici, sin tener en cuenta garantías a posteriori, revisiones o el simple trato directo y personal que se merece por lo general el cliente.

Ayer, echando un vistazo por Facebook, vi un artículo en el que se rebajaba una bicicleta en 800€, una bicicleta de final de temporada. Esto es increíble y casi humillante para el sector devaluándolo con esas prácticas. ¿Cómo le explico yo a un cliente que no puedo rebajar un 40% el precio de la bici? “Pues me voy a estos grandes que seguro ellos si lo pueden hacer”, pensará el cliente. Y una vez más, adiós venta.

Suerte que nos queda el taller, donde más o menos y haciendo un trato exquisito, vamos defendiendo las cuentas de nuestros negocios.

Miren, yo compro los frenos de la marca líder del sector a una tienda de bicicletas, de estas que decimos que es una de las grandes, ya que me salen mucho más baratos que la marca distribuidora, ya que, si no, no los vendería y para no estar parado en el taller, tengo que bailar al son de lo que el mercado desgraciadamente nos obliga. Difícil de entender, ¿verdad? Este es un negocio de y para espabilados, y sálvese quien pueda.

Estuve en un grupo de compras de la provincia de Barcelona, pero solo durante tres meses, lo justo que me hizo falta para darme cuenta que se trataba de inflar las cuentas de quien lo había creado, un grupo que en principio se creó para hacer fuerza frente a los abusos de algunos fabricantes. Y resultó que si seguía comprando por libre, compraba más barato, por tanto abandoné el grupo de inmediato. ¡Venga ya!

Yo monté con mi hijo una tienda de bicis para que mi familia pudiera vivir de ello, y por la pasión que tenemos a este tan maravilloso deporte, pero no la monté para que los clientes compraran sus bicis a precios de coste.

Los que lo tienen bien son las marcas con las implantaciones, pero ellos también tienen la llave. No deberían dejar prostituir los precios con descuentos impresentables, deberían establecer unos máximos para que todos tengamos las mismas opciones de venta y deberían compensar con género y no descuentos a los que más compren. Y allí estaría el beneficio con respecto a las tiendas.

En fin, esta es una guerra perdida, que se mantenga en pie el que mejor sepa llevarlo.

Lo dejo ya. Sean consecuentes en esta revista y seleccionen un grupo de tiendas de barrio para poder rebatir lo que los grandes dicen. Gracias por su tiempo.
 

 

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