• bikecracia
  • 21 de Ago, 2017

Economía Co-Ciclista. Por Ignacio Peralta

  • Foto: ASO

Por Ignacio Peralta
Sales Manager en Gympass
www.ignacioperalta.net


Constantemente estamos escuchando cosas acerca de la nueva sociedad digital y la nueva economía co-laborativa. Este nuevo tipo de economía ha llegado para quedarse; conecta necesidades de usuarios finales con ofertas de servicios-productos ofrecidas igualmente por usuarios. A nadie nos llama ya la atención reservar la casa de un particular para pasar unos días de vacaciones o compartir coche con unos “desconocidos” para ahorrarnos unos euros, por poner un par de ejemplos básicos.

El concepto “CO” no solo lo estamos viendo cuando hablamos de economía, también lo vemos cuando hablamos de espacios de trabajo (co-working space); cuando hablamos de creatividad (co-creación); cuando hablamos de producción (co-producción)... y así un largo etcétera.

Este cambio social que poco a poco se está produciendo, o mejor dicho, que se ha producido, nos debería hacer reflexionar acerca de nuestro sector y de cuáles serían los pasos a dar en un futuro cercano o, incluso, en el presente.

Pensando sobre ello es como llegué al concepto de la Economía Co-Ciclista. Todos llevamos viendo como el sector ciclista ha ido creciendo muy positivamente en números durante los últimos años. Los proveedores cada vez recibían más pedidos y/o programaciones por parte de las tiendas, y la gran mayoría de las tiendas mejoraban números año tras año, lo que les permitía asumir determinados riesgos por anticipado. Dada esta bonanza del sector, cada vez aparecían nuevas marcas y nuevos detallistas dispuestos a coger parte del pastel ciclista. Hasta que al final el sector se ha colapsado.

Pues bien, es en este momento donde el concepto de la Economía Co-Ciclista toma su forma y justificación. ¿Por qué han de continuar las tiendas asumiendo completamente el riesgo de stock como venían haciendo hasta ahora? ¿Por qué los descuentos en las programaciones o compras deben estar basados exclusivamente en la compra de la temporada actual y no en el histórico de compras que dicho comercio lleve con cada marca? Ahora más que nunca, las marcas deben de co-laborar con todos esos comercios que durante años han realizado puntualmente sus compras o programaciones, asumiendo unilateralmente los riesgos de la falta de ventas, mientras que las facturaciones de las marcas aumentaban año tras año.
Es tiempo de cambiar; es tiempo de entender que nuestro sector puede y deber ser diferente (como de hecho lo ha sido todos estos años con el proteccionismo a la entrada de grandes grupos que pudieran desvirtuarlo). Es tiempo de co-laborar y trabajar en con-junto por el bien del sector, de com-partir esfuerzos y por lo tanto, los riesgos. Es tiempo de estar del lado de las tiendas, ser empáticos, entender sus realidades y “cambiar” la manera de hacer negocios.

No digo que todo valga, que no se deban cumplir unos mínimos de pedidos o de asunción de riesgos por parte de los detallistas
. Es parte del juego. No digo que todos puedan beneficiarse de esta co-laboración, porque no todos han trabajado o renovado sus negocios de la misma manera. Pero lo que sí digo es que el histórico de ventas, que las relaciones comerciales durante largos años o que las transformaciones de las tiendas, puedan y sean valores a tener en cuenta para ayudar a mantener un negocio.

El sector lo hemos construido entre todos y entre todos lo podemos transformar. Es tiempo de trabajar en con-junto, es tiempo de com-partir riesgos. Es tiempo de co-laborar, es tiempo de crear y fomentar la Economía Co-Ciclista.

 

 


 

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