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  • 05 de Mar, 2014

Compex es el mejor aliado de Herremans

La historia de Marc Herremans es la historia de un deportista que soñaba con ser el mejor en su disciplina, en su caso triatlón, y al que la vida le cambió por completo en un segundo del 28 de enero de 2002. Un accidente mientras montaba en bicicleta durante un entrenamiento en Lanzarote le dejó sin movilidad de pecho hacia abajo. Se fracturó dos vértebras, la D5 y la D6. Condenado a vivir el resto de su vida en una silla de ruedas, en vez de abandonar, decidió volver a empezar para cumplir su sueño: ser el mejor triatleta del mundo.

Un año antes de sufrir el accidente que le obligaría a modificar sus planes, había finalizado sexto en el Ironman de Hawai, lo que le hizo creer firmemente en que podía aspirar a ser el número uno, el mejor. Y lo consiguió cinco años después. Como a día de hoy todavía dice este triatleta nacido en Bélgica en 1973, “cada revés es una oportunidad para contraatacar”.

A los seis meses de empezar una nueva vida, tomaba la salida del Ironman de Hawai, pero esta vez sobre una silla de ruedas. Dos años después, en 2004, subió por primera vez al podio al acabar en tercer lugar. En 2005, terminó en segunda posición. En 2006, por fin, vio cumplido su sueño y consiguió la victoria. Fue la recompensa a su afán de superación, a su esfuerzo y a su trabajo.

Herremans tiene un objetivo entre ceja y ceja y continúa trabajando al máximo para que éste se pueda cumplir. Este reto no es otro que volver a caminar, como lo hacía hace doce años: “Soy un firme creyente de que algún día van a encontrar una solución para la parálisis. Si lo hacen, yo quiero estar preparado. Si no lo hacen, quiero tener el mejor cuerpo posible. Es importante mantener tu cuerpo en forma.

Una vez oí que el cuerpo es el único lugar en el que vives. Y eso es cierto. Tienes que cuidar de él”.

Consciente de que no es fácil sobreponerse a una situación como la que le tocó vivir a él, Herremans cree que es muy importante ser optimista: “No hay que rendirse nunca, aunque es muy difícil no rendirse. Es tentador decir, bueno, ya no puedo estar peor. Pero eso no es cierto, se puede estar mucho peor. Mucho. Sin embargo, uno puede estar mucho mejor si sigue creyendo en sus objetivos. Si establece metas y vive para alcanzarlas”.

Sin movilidad desde las extremidades inferiores hasta el pecho, Compex es el mejor aliado de Herremans, en su inseparable compañero de trabajo: “Lo necesito, es tan sencillo como eso. Sólo puedo trabajar mis músculos a partir del pecho, pero gracias a Compex mantengo fuertes mis abdominales, mi espalda y mis piernas. Lo utilizo por lo menos cuatro veces al día para evitar la atrofia muscular, para mantener la irrigación sanguínea de las partes de mi cuerpo que no puedo utilizar y para optimizar el entrenamiento de la parte superior de mi cuerpo. Compex es parte de mi vida. No sería la misma persona sin él. Me encanta”.

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