• Opinión
  • 12 de Ene, 2021

"Adaptación al... ¿smart biking?", la opinión de Albert Puyuelo

Artículo de opinión: "Adaptación al... ¿smart biking?"

Desde que un gran número de empresas del mundo automovilístico anunciaron su entrada en el mercado del bike, a muchos les empezaron a temblar las piernas. La movilidad está cambiando, y con ella las marcas tienen que adaptarse. Con la pandemia y el brutal lockdown mundial, las ventas de rodillos y bicis estáticas se dispararon hasta límites exagerados.

Hace tiempo, un rodillo solo lo tenían aquellas personas que querían entrenar, combinando salidas en bici con pedaleo indoor. Ahora, en cambio, hay personas que se han comprado una bicicleta de carretera – económica generalmente - y un rodillo en lugar de una bicicleta estática. La razón de dicha compra suele ser que no queda stock de bicis estáticas por culpa del desabastecimiento actual. Pero, además, al comprarlo de esta manera, tienen una bici por si les apetece salir. No son comportamientos habituales de un consumidor ciclista, obviamente, pero sí que lo son de aquellas personas que quieren hacer ejercicio y la pandemia no les ha dejado otra alternativa.
 
Sin embargo, las grandes previsiones siguen girando entorno a las e-bikes y sus posibilidades. Pero es algo que todos ven, es un gran barco que zarpó, pero que para en muchos puertos y en el que todos se van embarcando. ¿Tiene mérito entrar ahora al mercado de las e-bikes? No mucho, pero tiene sus riesgos y requiere valentía. La mayoría de sus usuarios no son los clásicos consumidores ciclistas de toda la vida.
 
Y justo cuando se había desplegado un enorme abanico de opciones para el consumidor, llegó la COVID-19 y estableció una nueva era donde pedalear en casa ya no era solo cosa de los ciclistas federados o practicantes del spinning. Los que ya tenían bicicletas en casa buscaron rodillos compatibles con sus bicis de carretera o MTB. Y empezó el pedaleo en casa. En muchos casos, descubrieron algo que a penas se conocía: las competiciones y pruebas virtuales realizadas con bicis estáticas o rodillos inteligentes. El E-Cycling no es para tomárselo en broma, ya que existen equipos profesionales de esta disciplina.
 
Adelantarse a los cambios, ver el futuro e invertir en lo que nadie se atreve. Algunas marcas ya están empezando a esponsorizar equipos de E-Cycling. Otras incluso venden ropas específicas para pedalear en casa. Ciclismo indoor, le llaman. A los más puristas puede que les cueste llamar ciclismo a esta forma de hacer ejercicio. No será “hierro del bueno” pero, al fin y al cabo, están usando ciclos. 
 
Todo ello tiene un nexo común, que es el de simular una experiencia que todos conocemos: la de rodar y rodar.
 
Lo que es evidente es que todo ello tiene un nexo común, que es el de simular una experiencia que todos conocemos: la de rodar y rodar. Nunca será lo mismo. ¿O sí? Cada vez los simuladores van añadiendo nuevas características. Pendientes del 25% gracias a rodillos inteligentes, entornos virtuales y plataformas que simulan las carreras más famosas, etc. 
 
Aún queda mucho, pero cada vez nos acercamos más hacia un futuro donde habrá un dispositivo perfecto y capaz de simularlo todo. Las “Smart Bikes”, actualmente, no son nada más que bicicletas estáticas con grandes posibilidades y formas de control de nuestro rendimiento. No acaban de ser lo que el concepto “Smart” viene siendo en otros mercados. Una palabra tan usada en tantos ámbitos es extraño que no esté extendida en el mercado del bike.
 
Las redes sociales piden a gritos una bicicleta capaz de todo, de poder compartir con los demás nuestros esfuerzos. ¿Existirá una empresa capaz de controlar y monopolizar todo lo que hagan los ciclistas? ¿Algo tan imprescindible que nadie quiera volver atrás? Un solo dispositivo, una bicicleta sin accesorios, completa del todo. Que te avise por cualquier fallo mecánico, que tenga su propio navegador, que comparta en las redes, con asistencia eléctrica, etc. No existe, pero existirá el mercado de las Smart Bikes. Por ahora no es rentable, y tardará mucho en serlo, pero si alguna marca consigue crear un modelo útil y al alcance de cualquier bolsillo, puede que el panorama vuelva a cambiar. Pero si no ha llegado el concepto Smart Bike a calar en ningún momento (podría haberlo hecho hace años aunque fuera para las E-Bikes) es porque no tiene nada que ver con lo que aman los ciclistas. La razón por la que salimos a pedalear es todo lo contrario a la tecnificación, representada por “lo Smart”. El futuro, aunque parezca una contradicción, tirará más de nostalgia que de tecnocracia.
 
Albert Puyuelo, jefe de redacción de Tradebike

 

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