• bikecracia
  • 28 de Feb, 2017

Tiempos complicados. El editorial de Jaume Ferrer.

Después de hacer un primer balance del 2016 y analizando los primeros datos de mercado del sector ya podemos afirmar que no ha sido precisamente un bueno año o, mejor dicho, no se han cumplido las expectativas. El balance, en cifras, sigue siendo positivo, pero probablemente los crecimientos logrados por la mayoría de compañías, no han sido los esperados. Y no lo han sido porque, a pesar de seguir en un momento dulce, el bike ha tenido este pasado año algunos baches importantes.

El 2016 no empezó nada bien con un frenazo inesperado de las ventas. Un frenazo en el consumo que tuvo mucho con las importantes subidas de precio por la caída del dólar y que el consumo privado en general no acaba de arrancar a pesar de existir un mayor optimismo. Por otro lado, la importante caída de las ventas de bicicletas en el mercado americano disparó los excedentes de stock de las grandes marcas. Estos excedentes acabaron llegando a España, obligando a las filiales y a los distribuidores a ofertar productos después de las programaciones. Y eso, obviamente, ha conllevado serios problemas con muchos especialistas, principalmente las denominadas concept stores.

Más allá de estos problemas, el bike sigue padeciendo de las consecuencias de una sobre-oferta que padece este sector. Por suerte la práctica sigue creciendo y cada vez hay más gente que apuesta por la bicicleta. Pero la competencia es cada vez más dura, cada vez hay más marcas, más productos y más rotación en la distribución. Y el precio ha pasado a ser el principal argumento de venta. Además, los márgenes, ya de por si bajos, han vuelto a caer, y el consumo no empuja lo suficiente como para equilibrar las cosas.

Este 2017 se presenta como un año importante para el sector, aunque con las expectativas más bajas, el margen de crecimiento sigue siendo muy amplio y este año ha empezado con optimismo pese al cierre de algunos comercios emblemáticos como por ejemplo la conocida tienda Pavé. El mercado debe sanearse y la concentración de la que tanto se habla, pero nunca llega, debería acelerarse para evitar que, también en el bike, la guerra de precios provoque brechas insalvables entre proveedores y detallistas. Hay que aprovechar el buen momento que vive la bici para consolidar las bases que deben sostener el bike en los próximos años y de ello las grandes marcas tienen mucho que decir y… hacer.

 

Jaume Ferrer
Editor
jferrer@tradebike.es
 

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