• urban bike
  • 01 de Mar, 2017

No hay mal que por bien no venga. La opinión de Miquel López-Egea

Actualmente, las cifras en el sector de la bicicleta pública no están siendo muy prósperas. El boom que empezó hace 10 años se encuentra en declive absoluto. En tiempos de crisis muchos ayuntamientos, de medianas y grandes ciudades, apostaron por este servicio, pero en estos últimos años “se lo han tenido que comer” debido al déficit que hay detrás. Y no es para menos: año tras año las cifras de la bicicleta pública están siendo cada vez más negativas. El servicio solo se salva en muy pocas ciudades, como sería el caso de Barcelona.

Y no es de extrañar: las bicicletas están en mal estado, son incómodas y muchas veces no hay sitio en los aparcamientos. La bici pública, al final, se está convirtiendo en lo que debe ser: un mero complemento para el transporte en la ciudad.

No obstante, todo esto ha supuesto un hecho muy positivo para las tiendas. En primer lugar, la gente coqueteó con la bicicleta pública y, tiempo después, optó por comprar la suya propia, ya sea urbana o un simple hierro de segunda mano para evitar ser robada. Y tampoco hay que olvidar a aquellos que han apostado por la bicicleta como medio de ocio.

A día de hoy, las ciudades están en un momento clave para el transporte saludable y sostenible, pero hay mucho trabajo por hacer. Por parte de las administraciones hay que hacer campañas de concienciación, crear infraestructuras e invertir. También, entre otras cosas, hay que seguir en la línea de las subvenciones para la bicicleta eléctrica. Pero, sobre todo, hay que tener muy claro que las administraciones y las ciudades deben ir a una y luchar por los mismos objetivos. No se debe permitir la actuación independiente de cada una, ya que no lleva a ningún lugar, sólo pérdida de tiempo y daños que, en un futuro, pueden ser difíciles de remediar. Por lo tanto, hay que navegar en una misma dirección.

Todos tenemos que hacer cosas. Las tiendas, en este contexto, tienen que fomentar el BiciRegistro, un sistema muy útil que, en países como Holanda, ha conseguido bajar drásticamente el nivel de robos. Además, si al BiciRegistro le sumamos aparcabicis seguros, en Barcelona ya no habría excusa para no ir al trabajo en bicicleta, debido a que la cantidad de robos habría disminuido.

Por otra parte, hay que fomentar también la bicicleta eléctrica en la ciudad, porque algunas las necesitan por un simple aspecto orográfico. Aunque el ámbito eléctrico se está desarrollando mucho, aún estamos a años luz del país líder en este sector: Alemania. Y para cuando Barcelona por fin termine los prometidos carriles bicis, tendremos que estar preparados.

Por este motivo, entre todos hay que seguir haciendo de la bicicleta el tema del día; hay que seguir apretando a todo el mundo para que no se olviden de nosotros, y, sobre todo, hay que luchar contra todas aquellas personas con un pensamiento arcaico que consideran que hay que llevar matrícula, entre otras cosas.

 

Miquel López-Egea
Redactor jefe
miquel@tradebike.es

 

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