"Un cambio de imagen", editorial de Albert Puyuelo

Redacción - Tradebike09/01/2024

Artículo publicado en el número 84 de Tradebike.

Opinión: "Un cambio de imagen"

Tenemos bicis de cine, pero no en las pantallas. Cerrad los ojos e intentad pensar en imágenes de bicicletas en el cine. Seguro que, para la mayoría, lo primero que nos viene a la cabeza son los clásicos Goonies o E.T., que son películas protagonizadas por niños y niñas. Y si pensamos en bicicletas montadas por adultos, probablemente se trate de escenas cómicas. El protagonista tiene que huir en bici porque no ha encontrado nada más (qué gracioso) y luego se rompe en pedazos porque es un artilugio ridículo, pero qué guapo se ve luego cuando va con su buga.
Por suerte, hay un montón de películas en las que el ciclismo se ve como un transporte más, sin que proyecte una imagen penosa. Hace poco vi un magnífico thriller francés llamado La Noche del 12, en el que el protagonista entrenaba día tras día con su bici. El hecho de que fuera en bici no tenía ninguna importancia, podría haber hecho natación o lo que fuera. Lo destacable es que la bici estaba integrada como algo natural, cosa que no solemos ver en los audiovisuales. Podría contar con los dedos de las manos las películas o series - especialmente norteamericanas - en las que la bicicleta sea un elemento serio. Que cojan la bici, se transporten con ella, y punto.
En los anuncios, la bici sirve para mandar un mensaje de ecologismo, reducción de huella de carbono, etc. Es evidente que muchas empresas han hecho un poco de "greenwashing" con bicicletas en sus anuncios. ¿Es positivo? En gran parte, sí, pero la imagen que la gente obtiene se está encerrando en una sola dirección. Una mayoría de jóvenes se inclina hacia los patinetes eléctricos, en lugar de bicis. Debemos preguntarnos si se ha hecho algo mal desde el sector bike.

Es evidente que muchas empresas han hecho un poco de "greenwashing" con bicicletas en sus anuncios.


Una escritora me contaba que muchos amigos suyos no compran su libro porque esperan que ella se los regale firmados, cuando lo normal sería que la gente los comprara con ilusión. Pero los libros van perdiendo valor década tras década: te los pueden dejar, te los puedes descargar… y es probable que iniciativas como el Bono Cultural Joven le reste valor a la cultura, le quite importancia. Es un buen impulso, sin duda, pero a corto plazo.
Más de una vez se habló de crear bonos parecidos al Cultural para promover y reactivar la compra de bicicletas. La cuestión es que cuando dejen de existir iniciativas como el Bono Cultural, ¿querrán pagar por libros o bicis cuando antes eran gratis? Difícilmente crezca una generación apreciando el valor real de una entrada de teatro, por decir algo. En cambio, los teléfonos móviles o la conexión a Internet tienen un valor que, posiblemente, no se merecen. Es una cuestión de la imagen que cada producto ha proyectado a lo largo de los últimos años.
Menudo dilema. Si le das valor a un objeto, subirá de precio y será menos accesible. ¿Tendríamos que hacer lo mismo con las bicis? Hay que invertir más en imagen, más en educación vial, integrar las bicis de forma natural y que sean más que un estilo de vida. Que las autoridades no las utilicen para lavar su imagen en momentos puntuales.
La premisa tiene que ser que la bici tiene un valor inestimable. Hay que pedir que sean gratis otras cosas. Toca un cambio de imagen.

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