Editorial
Editorial - Artículo de Opinión
"Por mucho que el mercado se globalice, es aquí donde se concentran las grandes carreras, los mejores ciclistas…"
Dog Days
Aún me acuerdo cuando iba al videoclub y, allí, el dependiente me recomendaba alguna película. Yo había mirado un montón de carátulas, pósteres y había leído en revistas sobre las novedades. Me presentaba en el mostrador con mi selección y allí me aconsejaban según mis gustos. Sabían un poco lo que me gustaba y me dejaba asesorar.
Según el estudio de consumo realizado por Cetelem, su Observatorio, los consumidores ciclistas siguen prefiriendo la compra en tienda antes que la online, aunque esta va ganando peso poco a poco. En otros mercados, la compra online se ha impuesto de manera absoluta y sin dar posibilidades reales al retail. No ha sucedido así en el ciclismo, donde la capacidad prescriptora – y socializadora - de las tiendas es un valor que no pueden tener otros.
Echo de menos el videoclub. Ahora todo son plataformas online, y ahora mucha gente elige las películas sacando información de Internet o haciendo caso a las recomendaciones algorítmicas. Y encima, la calidad de las pelis online es mucho peor que la de las físicas que alquilaba. Pues lo mismo con la bicicleta.
Quizás me esté disparando al pie, pero a lo mejor no se trata tanto de esperar una revolución o una novedad ciclista disruptiva para reactivar el mercado, sino de poner aún más en valor aquello que ya funcionaba: la prescripción, el criterio, la pedagogía y la cercanía. Durante la post-pandemia se vendieron más bicicletas que nunca, y no fue precisamente una etapa marcada por un aluvión de innovaciones. El impulso llegó por la necesidad y por un cambio social, pero también por la capacidad del canal de acompañar al usuario cuando surgió la demanda. Dinamizar el mercado sigue siendo clave, pero para que el mensaje llegue y las innovaciones convenzan, hace falta alguien que las traduzca y las recomiende con conocimiento.
Europa sigue siendo el núcleo donde el ciclismo tiene más sentido y recorrido. No solo por la competición o la industria, sino por una cultura ciclista arraigada y por un ecosistema donde la tienda especializada tiene un papel central. Por mucho que el mercado se globalice, es aquí donde se concentran las grandes carreras, los mejores ciclistas… donde, al final, se generan tendencias de uso. Mirar fuera es necesario, pero sin perder de vista que muchas de las claves siguen estando dentro.
Por eso, más allá de grandes promesas tecnológicas o de tendencias externas, el reto inmediato pasa por sostener lo que ya aporta valor: las tiendas y los talleres, donde alguien conoce al cliente y le ayuda a decidir, como en ese videoclub que antes frecuentaba. Mantener esa red viva no es una cuestión romántica, sino estratégica para el futuro del sector.

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