La bicicleta compartida podría convertirse en una de las infraestructuras de movilidad con mayor impacto económico, social y ambiental en España. Así lo concluye el informe ‘El potencial económico y social de la bicicleta compartida en España’, elaborado por Fifteen, que analiza 144 ciudades de más de 50.000 habitantes y proyecta los efectos de un despliegue óptimo de estos sistemas en todo el territorio.
Según el estudio, España podría alcanzar los 6,85 millones de usuarios activos anuales de bicicleta compartida, evitando más de 26.500 toneladas de CO2 al año y generando un retorno social neto estimado de 121 millones de euros. La investigación destaca además que, por cada euro invertido, la sociedad podría recibir entre 1,10 y 1,75 euros en beneficios asociados a la salud, la productividad y la reducción de emisiones.
Actualmente existen alrededor de 32.000 bicicletas compartidas en España, aunque su implantación es desigual entre ciudades. El informe señala que todavía existe un amplio margen de crecimiento tanto en municipios donde el servicio aún no está disponible como en aquellos donde opera por debajo de su capacidad potencial.
Bicicleta pública compartida en Gijón. Foto: Fifteen
Uno de los aspectos más destacados del estudio es la diferencia de impacto entre grandes áreas metropolitanas y ciudades medianas. Mientras que las grandes urbes concentran el mayor volumen potencial de usuarios, los municipios de entre 50.000 y 100.000 habitantes muestran una eficiencia de descarbonización un 21% superior, ya que la bicicleta compartida sustituye con más frecuencia desplazamientos realizados en automóvil privado.
En cuanto al potencial de usuarios, Madrid lidera la clasificación nacional con más de 800.000 usuarios potenciales, seguida por Barcelona, Palma, Valencia y Sevilla. El informe también subraya que ciudades como Málaga, San Bartolomé de Tirajana o Arona figuran entre las de mayor demanda potencial pese a no contar actualmente con sistemas plenamente desarrollados de bicicleta compartida.
Además, la investigación introduce el denominado ‘Índice de Oportunidad’, una métrica diseñada para detectar ciudades con una elevada demanda ciclista latente y una infraestructura insuficiente. Arona, San Cristóbal de La Laguna y Telde encabezan esta clasificación, lo que evidencia el potencial de crecimiento existente en determinados territorios.
El informe defiende una evolución en la consideración de estos servicios, pasando de ser una alternativa complementaria a convertirse en una pieza estratégica dentro de los sistemas de movilidad urbana. Según explica Artur Munne, director general de Fifteen en España, “la bicicleta compartida ha ido consolidándose como una solución cada vez más presente en el día a día de millones de españoles. Ha llegado el momento de entender este modelo como una pieza estructural de la movilidad urbana, clave para avanzar hacia sistemas más eficientes, accesibles y sostenibles, y cuyo impacto económico, social y ambiental es medible”.
El documento también apunta a varios desafíos para los próximos años, entre ellos la integración de los sistemas de alquiler de corta y larga duración, la adaptación de las infraestructuras a las particularidades de cada territorio, la gestión de la estacionalidad en destinos turísticos y la necesidad de garantizar modelos financieramente sostenibles más allá de las ayudas europeas.
Para Fifteen, España dispone de una oportunidad singular para desarrollar una red de bicicleta compartida más cohesionada y eficiente, aprovechando tanto la experiencia acumulada en otros países europeos como el impulso de las políticas públicas orientadas a una movilidad más sostenible.

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