En esta instantánea del Grand Départ, los ciclistas pasaban a pocos metros de las oficinas donde se ubica Tradebike (Interempresas).
El Grand Départ del Tour de França 2026 ya forma parte de la historia del ciclismo en Catalunya. La salida de la prueba más importante del calendario internacional transformó durante tres jornadas a Barcelona, Tarragona, Granollers y decenas de municipios catalanes en el epicentro mundial de este deporte, con una organización que movilizó a administraciones, empresas, voluntarios y miles de aficionados.
Más allá del espectáculo deportivo, el evento ha supuesto una extraordinaria plataforma de promoción internacional para Catalunya y para toda la industria ciclista vinculada al territorio. Las imágenes de las ciudades, la elevada asistencia de público y la repercusión mediática consolidan el éxito de una candidatura que perseguía situar nuevamente a Catalunya entre los grandes destinos del ciclismo mundial.
El recorrido catalán del Tour de França comprendió más de 350 kilómetros y atravesó un total de 64 municipios antes de cruzar la frontera francesa en dirección a Les Angles. La contrarreloj inaugural disputada en Barcelona permitió vestir el primer maillot amarillo de la edición, mientras que la segunda etapa, entre Tarragona y Barcelona, ofreció uno de los grandes espectáculos deportivos del inicio del Tour. Los 168,5 kilómetros finalizaron con un exigente circuito sobre la montaña de Montjuïc, donde Isaac del Toro logró la victoria por delante de su compañero de equipo Tadej Pogacar. Jonas Vingegaard conservó el liderato de la clasificación general tras las dos primeras jornadas. La tercera etapa partió desde Granollers antes de dirigirse hacia territorio francés, poniendo el punto final al Grand Départ organizado por Catalunya.
Si hubo un escenario que definió el paso del Tour por Catalunya fue la montaña de Montjuïc. Sus ascensiones y descensos ofrecieron algunas de las imágenes más espectaculares del fin de semana, con miles de aficionados ocupando cada metro disponible para seguir la carrera. La segunda etapa fue para recordar: Pogacar cediendo la victoria a su compañero de equipo Del Toro, entrando juntos en la línea de meta.
Doblete de Del Toro y Pogacar. Foto: © A.S.O./ThomasMaheux
La afluencia de aficionados fue uno de los aspectos más destacados del Grand Départ. Según los datos facilitados por la Generalitat, alrededor de 120.000 personas siguieron la contrarreloj inaugural en Barcelona. La salida de la segunda etapa desde Tarragona reunió a unas 60.000 personas, mientras que la llegada a Barcelona congregó aproximadamente a 125.000 espectadores.
La salida de la tercera etapa desde Granollers también registró una elevada participación ciudadana, con más de 30.000 personas repartidas por las calles de la localidad para despedir a la caravana del Tour antes de su entrada en Francia.
El dispositivo de movilidad obligó a coordinar restricciones de tráfico en cerca de 60 municipios, además de reforzar los servicios de transporte público para facilitar los desplazamientos de los aficionados.
Además, la presentación oficial de los equipos frente a la Sagrada Família y el recorrido urbano por Barcelona reforzaron todavía más la proyección internacional de la ciudad, que volvió a situarse como referencia para la organización de grandes acontecimientos deportivos.
Presentación de los equipos ante el Temple de la Sagrada Familia.
El impacto del Grand Départ no termina con el paso de la carrera. La Generalitat ha impulsado diferentes iniciativas vinculadas al legado del evento, entre ellas la creación de un recorrido permanente de Tour de Gravel, la señalización de carreteras de acceso a puertos de montaña como instalaciones deportivas para ciclistas, el desarrollo del Diccionario de la Bicicleta y un programa específico para fomentar el uso cotidiano de este medio de transporte.
El objetivo de estas actuaciones es aprovechar la visibilidad internacional del Tour para impulsar hábitos saludables, promover la movilidad sostenible, dinamizar la economía vinculada al ciclismo y fortalecer la imagen de Catalunya como destino cicloturista.
El Grand Départ también ha supuesto una oportunidad para el sector profesional. Durante toda la semana, Barcelona acogió presentaciones de producto, encuentros entre marcas, distribuidores y medios especializados, así como diferentes espacios dedicados al ciclismo y la movilidad.
La presencia de fabricantes, equipos, patrocinadores y empresas del sector convirtió la salida del Tour en un escaparate internacional para la industria, reforzando el posicionamiento de Catalunya como uno de los principales polos europeos del ciclismo.
Con la carrera ya camino de París, el balance general deja una elevada repercusión internacional, una notable respuesta ciudadana y un legado que aspira a prolongarse mucho más allá de las tres etapas disputadas sobre territorio catalán.

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