En un caso sin precedentes, Trek ha decidido establecer voluntariamente unos límites para sus bicicletas eléctricas de montaña comercializadas en Estados Unidos. La medida afecta especialmente a las eMTB, una disciplina en la que el incremento de potencia de los sistemas eléctricos y la posibilidad de configurar mayores velocidades de asistencia están abriendo un debate sobre la convivencia, la seguridad y el acceso a los senderos.
La compañía ha anunciado que todas sus bicicletas eléctricas de montaña vendidas en el mercado estadounidense serán Class 1. Esto significa que tendrán una velocidad máxima de asistencia al pedaleo de 20 mph, aproximadamente 32 km/h, y también (muy importante) no incorporarán acelerador.
En el caso de las bicicletas eléctricas destinadas al asfalto y a vías compartidas, Trek mantendrá modelos con asistencia al pedaleo limitada a 20 o 28 mph, aproximadamente 32 y 45 km/h, dependiendo del modelo. Cuando dispongan de acelerador, su asistencia quedará limitada a 20 mph.
La decisión responde a la preocupación de Trek por las posibles consecuencias que puede tener el aumento de las prestaciones de las e-bikes sobre los espacios compartidos. La compañía considera que los vehículos con acelerador por encima de 20 mph o asistencia al pedaleo superior a 28 mph deberían quedar fuera de la categoría de bicicleta eléctrica y contar con una regulación diferente.
El fabricante recuerda que durante 2025 se abrieron más de 17.000 millas, unos 27.000 kilómetros, de nuevos senderos de mountain bike a las bicicletas eléctricas en Estados Unidos. Un acceso que, según la compañía, ha sido posible gracias al trabajo desarrollado durante años por organizaciones, propietarios de terrenos, voluntarios y comunidades locales.
“Como industria, hemos trabajado durante décadas para conseguir acceso a senderos y vías ciclistas. Preferimos actuar con responsabilidad hoy que tener que explicar mañana por qué los ciclistas han perdido el acceso a los lugares que aman”, señala John Burke, presidente de Trek.
Trek no plantea estos límites únicamente como una política interna. La compañía ha pedido a fabricantes de bicicletas, retailers, organizaciones de defensa del ciclismo y otros agentes de la industria estadounidense que adopten compromisos similares.
El objetivo es que el propio sector establezca unos criterios voluntarios antes de que los posibles problemas de seguridad o convivencia deriven en restricciones más amplias. Para Trek, las mayores velocidades de asistencia pueden incrementar los conflictos entre usuarios y poner bajo presión el acceso conseguido por las bicicletas eléctricas durante los últimos años.
“Las e-bikes son una excelente manera de conseguir que más personas monten en bicicleta, pero eso solo es posible si la gente continúa teniendo lugares donde hacerlo. Estos límites buscan proteger lo que tienen todos los ciclistas”, añade Burke.
La iniciativa sitúa así el debate sobre las prestaciones de las eMTB más allá de la carrera tecnológica entre fabricantes y lo traslada también hacia la regulación, la responsabilidad de la industria y la conservación del acceso a los espacios destinados al ciclismo.

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