Pese al avance de su venta a DuTech, la matriz del grupo y sus entidades neerlandesas obtienen la suspensión de pagos después de concluir que no existe una solución viable para garantizar la continuidad del negocio en su configuración actual. El fabricante había reestructurado su deuda el pasado mes de febrero.
Accell Group Holding B.V. y sus subsidiarias en los Países Bajos han obtenido la suspensión de pagos, una medida que abre la puerta al inicio de un procedimiento de insolvencia para las entidades neerlandesas del grupo.
El anuncio llega apenas unos días después de que continuaran avanzando los trámites para la adquisición de Accell por parte del grupo inversor singapurense DuTech Group. A finales de julio, las autoridades de competencia de Polonia y Austria dieron luz verde a la operación, sumándose a la aprobación previa de Alemania. Ni Accell ni DuTech realizaron entonces comentarios sobre el estado de la transacción.
Pese a esos avances regulatorios, la compañía explica que la decisión llega después de haber explorado todas las opciones disponibles para asegurar la continuidad del negocio. Según el consejo de administración, el grupo ya no puede atender sus obligaciones financieras a medida que vencen y, por ello, considera que el procedimiento de insolvencia constituye el siguiente paso necesario.
El anuncio supone un nuevo revés para uno de los mayores fabricantes europeos de bicicletas, propietario de marcas como Batavus, Sparta, Koga, Haibike, Winora, Lapierre o Raleigh, entre otras. La empresa llevaba meses inmersa en un proceso de reestructuración financiera tras la crisis que atraviesa el mercado europeo de la bicicleta, marcado por el exceso de inventario, la presión promocional y la ralentización de la demanda tras el auge registrado durante la pandemia.
En febrero de este año, Accell alcanzó un acuerdo con sus accionistas y entidades financieras que incluía financiación adicional, una reducción significativa de la deuda y el traspaso de la propiedad del grupo a sus prestamistas. La compañía recuerda que aquel acuerdo tenía como objetivo estabilizar el negocio mientras se buscaba una solución definitiva.
Durante los últimos meses, la dirección analizó diferentes alternativas, entre ellas conversaciones con potenciales interesados, el estudio de varias ofertas y los trámites necesarios para una posible fusión. Sin embargo, ninguna de estas opciones permitió asegurar la continuidad del grupo en su estructura actual.
El consejero delegado, Jonas Nilsson, afirmó: “Es una situación profundamente triste y frustrante después de todo el trabajo realizado y de todo lo que hemos conseguido para reestructurar las operaciones y las finanzas de Accell con el apoyo de accionistas y prestamistas. Es un momento especialmente difícil para nuestros empleados, acreedores, clientes, proveedores y socios”.
Nilsson añadió que “se han explorado incansablemente todas las opciones realistas para el futuro del negocio y ninguna ha dado como resultado una solución que permitiera mantener el grupo en su forma actual”.
Accell trabajará ahora junto a los administradores designados por el tribunal para gestionar el proceso de la forma más ordenada posible. El objetivo pasa por facilitar la información necesaria a todas las partes implicadas y preservar, siempre que sea posible, las actividades y el empleo de aquellas unidades que resulten viables.
La compañía ha señalado que ofrecerá nuevas actualizaciones conforme avance el procedimiento.

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