Joe Montgomery, fundador de Cannondale, falleció el pasado viernes a los 86 años, según confirmó su hijo Scott Montgomery en LinkedIn.
Montgomery puso en marcha Cannondale en 1971 en Wilton, Connecticut, y desde sus primeros años imprimió una cultura empresarial basada en cuestionar los estándares establecidos. Bajo su impulso, la marca apostó de forma temprana por materiales como el aluminio y el carbono cuando el acero seguía dominando la industria, y desarrolló soluciones técnicas que dejaron huella, como la suspensión Headshok o la horquilla monobrazo Lefty.
Esa filosofía de romper con lo convencional definió el ADN de Cannondale durante décadas y la situó como uno de los fabricantes más influyentes del panorama internacional, tanto en producto como en posicionamiento de marca. Montgomery lideró esa etapa inicial en la que la ingeniería y la experimentación marcaron el rumbo del negocio.
La trayectoria empresarial de Cannondale también atravesó fases complejas. En 2003, la compañía se declaró en bancarrota y fue adquirida por el fondo Pegasus Capital Advisors. Cinco años después pasó a manos de Dorel Industries, y en 2022 la marca quedó integrada en el grupo Pon Holdings tras la venta de Dorel Sports, junto a otras enseñas históricas del ciclismo.
Scott Montgomery, que ocupó cargos de copresidente y vicepresidente entre 1984 y 2003, tuvo un papel destacado en la expansión internacional de la empresa, impulsando la creación de Cannondale Japón y Cannondale Europa.
Joe Montgomery residía en sus últimos años en Vero Beach, Florida, junto a su esposa Celia. Le sobreviven sus hijos Scott, Michael, Luke, John y Lauren, así como tres nietos. Su figura queda ligada a una forma de entender la bicicleta como producto industrial avanzado y motor de cambio dentro del sector.

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