• bikecracia
  • 17 de Abr, 2020

Convirtamos la bicicleta en el medio de transporte de referencia

Por Joan Requena, redactor en Tradebike

No son pocos los que afirman que, una vez superada la crisis del Coronavirus, se darán unos cambios de consumo y de hábitos que transformen nuestra visión del mundo. Una de estas transformaciones, al menos a corto plazo, tiene que ver con cómo nos movemos por la ciudad.

En ese sentido, la bicicleta puede tener una oportunidad para consolidarse como el medio de transporte de referencia en nuestros entornos urbanos. La bicicleta ofrece un amplio abanico de ventajas respecto a otras opciones de movilidad que se deben tener en cuenta en el contexto en el que nos encontramos.

Por sus características, la bicicleta nos permite desplazarnos de manera individual, manteniendo la distancia de seguridad y evitando infecciones que se pueden dar en las aglomeraciones en el transporte público como el metro o el bus. Al desplazarnos en bici contribuimos a impulsar una movilidad más ecológica, económica, fluida y saludable para todos.

Pero para fomentar la bicicleta como una alternativa de transporte real y eficiente, necesitamos que las infraestructuras estén lo suficientemente preparadas. Algunos ejemplos de ello son la implantación de nuevos carriles bici o de aparcamientos de bicicletas amplios y seguros, o medidas como la reducción de la velocidad de los vehículos motorizados en ciudad.

En ese sentido, algunos países europeos ya están trabajando en hacer de la bici un medio de transporte de referencia una vez finalice el confinamiento. Es el caso de Francia, que está impulsando una comisión para coordinarse con las empresas de transporte y poder asegurar una movilidad en bicicleta eficiente y al alcance de todos los usuarios.

La bicicleta ofrece un amplio abanico de ventajas respecto a otras opciones de movilidad que se deben tener en cuenta en el contexto en el que nos encontramos.

En el caso de España, la bicicleta lleva años intentándose hacer hueco en las políticas de transporte de los diferentes gobiernos. El trabajo de asociaciones como AMBE o Con Bici en favor de impulsar la bicicleta como una alternativa real y sostenible no siempre ha sido escuchado por las administraciones.

Ante el reto que supone la crisis del Coronavirus, no obstante, puede que no les quede más remedio que ponerse manos a la obra en la promoción de la movilidad en bicicleta como una solución para evitar infecciones y, por qué no decirlo, cómo una alternativa a otra crisis, en este caso climática.

En ese sentido, la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera, anunció a través de su cuenta de Twitter su intención de impulsar la bicicleta en este contexto como “una gran oportunidad en el marco de una movilidad distinta”. Ribera declaró que “pediría a sus equipos de clima y calidad del aire que lo estudien” con sus compañeros de otros ministerios y de gobiernos locales".

En respuesta a este tweet, las cuentas de AMBE y Con Bici mostraron su apoyo a la iniciativa y se pusieron a disposición del gobierno para fomentar el uso de la bicicleta.

 Al desplazarnos en bicicleta contribuimos a impulsar una movilidad más ecológica, económica, fluida y saludable para todos.

No solo la vicepresidenta Ribera fue la única en mostrar su voluntad de promover la bicicleta como una alternativa de movilidad en estos momentos. La cuenta de Twitter de la Dirección General de Tráfico publico una recomendación de movernos en bicicleta para realizar actividades necesarias, como ir a trabajar o a hacer la compra, evitando infecciones y respetando la distancia social al pedalear, incluso sin mascarillas. “La #bicicleta es una buena opción para desplazarte si tienes que hacerlo. No es necesario que lleves mascarilla y garantiza la #DistanciaSocial necesaria para evitar contagios”, decían.

Estos mensajes nos invitan a pensar a que existe una voluntad de querer promover la bicicleta como un medio de transporte cotidiano, cómo han hecho países como Holanda o Dinamarca con éxito, y que no se perciba la bicicleta solo cómo una actividad de ocio o como un deporte, sino como un medio de transporte eficiente y sostenible.

Por otro lado, en contrapartida a estas declaraciones positivas, se deben evitar algunas situaciones que se han dado durante este período excepcional, cómo autoridades persiguiendo con advertencias e incluso multas a ciclistas que pedaleaban a sus lugares de trabajo o a abastecerse de alimentos, o confundir con prohibir desplazarse en bicicleta como ocio a hacerlo como una necesidad para realizar actividades esenciales. En ese sentido, urge una legislación clara que se aplique en todas las ciudades, con el objetivo de que no se den malentendidos que perjudiquen la imagen del colectivo ciclista.

En definitiva, es necesario concienciar a la sociedad de los beneficios que supone la bicicleta en este contexto, y sus ventajas a nivel ecológico, económico y de salud. La bicicleta puede ser una muy buena herramienta para luchar contra el Coronavirus y el Cambio climático, o para llevar un estilo de vida más saludable y disponer de un medio de transporte económicamente accesible para todos los usuarios en el que puedan socializar mientras pedalean. Aprovechémosla. 
 

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