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  • 31 de Mar, 2021

"El auténtico peligro del MTB", la opinión de Toni Amat

Opinión: "El auténtico peligro del MTB"

El Mountain Bike es la categoría con mayores ventas de las últimas dos décadas, y recientemente se le han unido dos nuevas disciplinas: las e-bike y las gravel, todas ellas “usuarias” del monte. Con la pandemia y el boom del ciclismo desde el pasado mes de mayo - y de los posteriores confinamientos comarcales en muchas zonas de España - hemos llegado a una sobresaturación de ciclistas, corredores, excursionistas y paseantes en algunas zonas del país, con los consecuentes incidentes y quejas.
Esta situación nos puede llevar a un auténtico problema, pues ya antes de pandemia, en algunas zonas de España empezaron los primeros conflictos con prohibiciones y restricciones a la circulación de las bicis de montaña, y nos despertaron las primeras alarmas. Estos meses, con la pandemia, ha habido un paréntesis, pero la vuelta a la normalidad - con el fuerte incremento de la masa ciclista actual - puede llevarnos a una rápida aceleración de estas restricciones o prohibiciones.
La falta de una legislación clara, y en muchos casos, el desconocimiento real de la acción de las bicicletas en la montaña por parte del legislador, sin valorar estudios concretos, puede llevar - como ya ha sucedido algunas veces - a la aprobación de una normativa prohibicionista e injusta, que solo tenga en cuenta la parte negativa del uso de las bicis en el campo, sin tener en cuenta los muchos beneficios que esta aporta a muchos niveles.
Está claro que el ciclismo de montaña tiene toda una serie de beneficios muy claros, empezando por la salud, el cicloturismo, el deporte o el mantenimiento de los caminos, ya sea para excursionistas o para servicios o bomberos en caso de incendio, por mencionar algunos.

La falta de una legislación clara puede llevar a la aprobación de una normativa prohibicionista e injusta.

También está claro que no estamos solos, hay muchos más usuarios. Todos ellos también con derecho a estar y disfrutar del monte como nosotros. El boom de este último año y la masificación de practicantes en algunas zonas (con la llegada de muchos ciclistas debutantes, en muchos casos con poca experiencia) puede llegar a generar un problema. También es cierto que en el momento que el confinamiento acabe, los ciclistas se “repartirán” mucho más, pero siempre habrá zonas críticas.
Es de agradecer la labor que asociaciones como IMBA España llevan a cabo desde hace años en defensa del uso de la bicicleta en la montaña, con la creación de los Centros MTB (más de 100 ya), la señalización de recorridos (más de 42.000 kilómetros), la formación de técnicos, o la realización de estudios en defensa del uso de la bici en el monte. Así como las diferentes acciones y reuniones realizadas con las autoridades de zonas “prohibicionistas”, como puede ser el caso de la Sierra de Guadarrama o zonas donde la amenaza de la prohibición ya empieza sonar, como la Serra de Collserola, en todas ellas realizando una labor de mediación, educación y defensa de la práctica ciclista.
La corrección, educación, respeto, seguridad y convivencia entre todos los “usuarios” del monte debe reinar. Y, por encima de todo, el respeto al medio ambiente y a la naturaleza. Hasta aquí, conclusiones de mero sentido común, pero estas normas tan básicas deben cumplirse y hacerse cumplir con la implicación de todos sus actores. Por ejemplo, con los ciclistas actuando correctamente y amonestando a los que no lo hagan, y desde las marcas, tiendas, clubs y asociaciones educando y formando a los nuevos usuarios mediante, campañas, cursos, salidas y demás para que conozcan y respeten “las leyes del monte”.
Seria una auténtica pena que el buen momento que atravesamos y el inmejorable futuro que se prevé, se viera troncado por la falta de civismo, por no saber controlar la situación a tiempo. Todo ello requiere implicación, antes de que realmente sea un problema...

Toni Amat, director de Tradebike

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