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  • 09 de Ene, 2019

Opinión: ¿Por qué es conveniente realizarse un estudio biomecánico?

Por Daniel Barrajón Silva - Entrenador especializado en Alto Rendimiento de Ciclismo

 

Antes de nada, debemos conocer qué es y a qué hace referencia el conocido estudio biomecánico o bikefitting.

Concretamente, este tipo de test o análisis consiste en adaptar la configuración de la bicicleta, sea de la modalidad que sea, a las características del ciclista. Por eso, la salud será el objetivo primordial, consiguiendo pedalear de la forma más adecuada y ergonómica posible. A partir de aquí vendrán otros objetivos, como puede ser el rendimiento, buscando la mayor eficiencia posible.

Echando la vista atrás, se puede decir que, desde hace no muchos años, el concepto de estudio biomecánico estaba enmarcado en un ámbito más profesional y elitista, donde solo los/las ciclistas profesionales tenían acceso a través de su equipo. Sin embargo, desde hace 5-6 años, este tipo de análisis ha llegado a convertirse en un servicio disponible para todo tipo de ciclista, independientemente de su nivel.

Aspectos a tener en cuenta
Para poder adaptar la bicicleta al ciclista, previamente necesitamos conocer las características y ciertos aspectos de éste y las medidas y márgenes con los que cuenta la propia bicicleta, ya que darán información importante a tener en cuenta a la hora de ajustar parámetros. Los principales aspectos a tener en cuenta son:
Los posibles desequilibrios y dismetrías que pueda conocer: escoliosis, rotaciones de cadera, diferencia entre longitud de piernas…
Los problemas/lesiones que pueda traer.
Sensaciones del ciclista sobre la bicicleta.
Flexibilidad de la musculatura implicada en el pedaleo o que condicione nuestra posición.
Angulación de los segmentos del tren inferior, tipo de pisada y rotación en ésta.

Es aquí cuando el técnico debe cuantificar éstos para valorar si es necesario o no realizar las compensaciones concretas con el objetivo de que el ciclista trabaje de forma más ergonómica y eficiente.

Principales problemas
Sobre la bicicleta (o a raíz de ella), es bastante difícil padecer una lesión de gravedad media o elevada si vamos en una posición cercana a la adecuada y no sufrimos ninguna caída.

Principalmente, las lesiones que aparecen son por sobrecarga, es decir, por estrés de estructuras, en la mayor parte musculares y tendinosas.

Sobre la bicicleta es difícil padecer una lesión de gravedad media o elevada si vamos en una posición cercana a la adecuada y no sufrimos ninguna caída

Cuando nos encontramos en una posición incorrecta, las articulaciones trabajan en unos rangos de movimiento no óptimos, por lo que la musculatura trabajará de forma desproporcionada, es decir, unos en mayor medida que otros, repercutiendo negativamente en los tendones, que son las estructuras que soportan la tensión en último momento a la hora de realizar el gesto técnico.

Por un lado, suelen aparecer en musculatura implicada en el tren inferior y cadera, ya que son los encargados de pedalear y propulsarnos; y, por otro lado, en los diferentes niveles de la espalda y hombros y brazos, ya que trabajan de forma indirecta para soportar cierto peso que cae en el manillar.

Posición sobre el sillín
Mención especial merece el posicionamiento sobre el sillín, ya que es la base sobre la que desarrollar el bikefitting y que está condicionado por la conjugación de dos puntos clave:
Estabilidad pélvica. El desplazamiento del centro de gravedad en el pedaleo determinará que nuestra posición sobre el sillín sea eficiente o no, por lo que buscaremos un apoyo atrasado, donde los isquiones se sitúen en la zona más ancha del sillín, para encontrar un apoyo fijo sobre el que sustentar nuestro cuerpo y así conseguir la mayor estabilidad posible.
Posición y cantidad de las presiones sobre el sillín. Evitaremos presiones en la zona perineal y genital que pueden derivar en problemas en zonas sensibles como músculos, tendones, nervios u órganos.

Evidentemente, hay una variable que podemos controlar: el sillín. Este elemento es, sin duda, uno de los más difíciles de configurar y elegir. Contamos con cuatro variables para configurarlo: grados de inclinación, altura, retroceso y el propio sillín.

A la hora de buscar un sillín adecuado debemos fijarnos en diferentes aspectos como:
• Longitud.
• Anchura.
• Curvatura.
• Colchón.
• Si tiene canal “antiprostático” o no.

Otros ajustes necesarios
Previamente al ajuste del sillín, es necesario configurar las calas del calzado automático principalmente por dos motivos:
Para aplicar fuerza en el pedaleo con la almohadilla del pie, que comprende entre 1er y 5º metatarsiano, por lo que será necesario adaptar el retroceso y la rotación de la cala a las características del/la ciclista. También se ha de tener en cuenta el conocido factor Q (separación de los pies respecto a la respectiva biela), ya que afecta a la hora de aplicar fuerzas en el pedaleo.
Porque condiciona nuestra posición sobre el sillín y la forma de trabajar de articulaciones y musculatura.

Tras estos ajustes, es el turno del manillar, para lo que conjugaremos dos variables:
El alcance, desde el sillín hasta la curva del escalador, punto al que debemos de llegar perfectamente. Tenemos la posibilidad de acercar o alejar el manillar simplemente acortando o alargando la potencia, dependiendo de las capacidades del/la ciclista y sus intereses.
La diferencia de altura entre el manillar y el sillín, que marca la agresividad o la comodidad de la posición, lo que implica involucrar en mayor o menor medida musculatura del tronco y del tren superior, suponiendo una posición más o menos aerodinámica. Aquí jugaremos con los espaciadores que tengamos en la pipa de dirección y la angulación y posición de la potencia.

Conclusiones
A la hora de configurar una bicicleta debemos de tener en cuenta al máximo las características del/la ciclista y sus exigencias.

Son muchos los detalles y las variables con las que podemos jugar, por lo que todos suman para llegar a una posición óptima.

En el caso que fuera necesario, se efectuarán cambios de forma progresiva y continua en ciertos puntos para que la adaptación sea idónea y no suponga un cambio brusco a la hora de trabajar encima de la bicicleta.

Dos aspectos fundamentales a trabajar por parte del/la ciclista es la flexibilidad y la fuerza, que permitirán una mayor adaptabilidad, comodidad y rendimiento.

 

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